En la atalaya

Han pasado años, quizás demasiados para mí. He vuelto a mis orígenes.

Desde mi santa ignorancia, nuevamente sirviendo cerveza y café. Esta vez entre centollas y bogavantes, bígaros y cigalas. Poco o nada ha cambiado. Gente maja, sin complejos, que come y bebe ( algunos en demasía, como antes), charla (muy alto en algunos casos – los menos),  en fin, como si no hubiese pasado el tiempo.